
Camino sola pensado,
Y el ocaso ya me atrapa.
La playa es una nada,
y de la nada tú te asomas.
Niño triste y contrayente,
flor de penacho y plata,
no me tientes a la suerte,
mira lo que ahora desatas.
Arena entre los dedos,
sonrisa de pirata,
la luz en tus mejillas,
y con un beso ya me matas.
Tus dedos tan esbeltos,
tu figura bronceada,
mi cara un lamento,
que con tu sonrisa acaba.
Entre besos escondernos,
La luna que tiembla y dilata
tus pupilas de mil estrellas,
la locura nos delata.
Desenfrenadas pasiones,
bajo una oscura manta,
punteada de ilusiones:
los astros nos aguardan.
Las olas que ensordecen,
la marea nos abraza,
tus dulces labios padecen
el crepúsculo que amenaza.
Y me miras a los ojos,
Implorando una revancha
a esta noche fría,
invernal y cerrada.
Te devuelvo la mirada,
a tus cristalinas aguas,
mintiendo que no te quiero,
y que la noche aun no acaba.
Pero el Sol ya resplandece,
y la luna casi marcha,
y tus labios casi parecen
ser recorridos por dulce escarcha.
Y el ocaso ya me atrapa.
La playa es una nada,
y de la nada tú te asomas.
Niño triste y contrayente,
flor de penacho y plata,
no me tientes a la suerte,
mira lo que ahora desatas.
Arena entre los dedos,
sonrisa de pirata,
la luz en tus mejillas,
y con un beso ya me matas.
Tus dedos tan esbeltos,
tu figura bronceada,
mi cara un lamento,
que con tu sonrisa acaba.
Entre besos escondernos,
La luna que tiembla y dilata
tus pupilas de mil estrellas,
la locura nos delata.
Desenfrenadas pasiones,
bajo una oscura manta,
punteada de ilusiones:
los astros nos aguardan.
Las olas que ensordecen,
la marea nos abraza,
tus dulces labios padecen
el crepúsculo que amenaza.
Y me miras a los ojos,
Implorando una revancha
a esta noche fría,
invernal y cerrada.
Te devuelvo la mirada,
a tus cristalinas aguas,
mintiendo que no te quiero,
y que la noche aun no acaba.
Pero el Sol ya resplandece,
y la luna casi marcha,
y tus labios casi parecen
ser recorridos por dulce escarcha.